Este domingo se
cumplen 33 años de la firma de un acuerdo de reestructuración de la
deuda pública externa, suscrito por el presidente Jaime Lusinchi, en la
que la República de Venezuela reconoció la deuda heredada por sus
predecesores de Acción Democrática (AD) y el Comité de Organización
Política Electoral Independiente (Copei).
Por medio de ese acuerdo, firmado el 26 de febrero de 1984, la nación
reconoció la deuda de 27.000 millones de dólares y asumió la privada de
7.000 millones, lo que afectó negativamente las condiciones de vida de
los venezolanos.
Para Lusinchi el país había firmado "el mejor refinanciamiento del
mundo"; no obstante, con el tiempo, admitió que "había sido engañado por
la banca".
Sus políticas económicas, en especial las concernientes al pago de
compromisos externos, se reflejó en las arcas del Banco Central de
Venezuela (BCV), que reflejaron un descenso de 40% en sus reservas, tras
pasar de 11.149 millones de dólares para 1983, a 6.607 millones en
1988.
Pese a la promesa de que el país pagaría "hasta el último centavo,
sin afectar su progreso", en 1987 el país reflejó una tasa de inflación
de 40,3% que repercutió en las clases populares.
El índice de miseria durante el gobierno de Lusinchi aumentó a 34%,
es decir, 9,22 puntos porcentuales con respecto al último año de
gobierno de Herrera Campins. La inflación, por su parte, registró un
acumulado de 170% durante el quinquenio.